sábado, 23 de noviembre de 2013

ESTEPA: Una de Historia, Mantecados y Batallas

BREVE HISTORIA DE ESTEPA

Esta localidad está situada en la falda de la Sierra de Estepa, en el monte de Becerreros, y éste macizo situado a su vez en elvalle del Genil a 110 km de Sevilla.

Tiene un pasado antiquísimo, en sus estribaciones se han encontrado resto de razas libio-fenicias y libio-púnicas, como herramientas hechas de sílex.

En la zona conocida como el Cerro de San Cristóbal se asienta en la aldea el pueblo turdetano que sería conocido como “Astaza” ó “Astaza según el autor Tito Livio.

Se han descubierto dos asentamientos antiguos, uno de ellos en la zona llamada de "Los Canterones" y otro donde actualmente se encuentra la propiaEstepa.

Aún no existe unanimidad sobre el nombre que recibió antaño Estepa, se barajan dos: "Astapa" y "Ostippo".

En época Romana se denominó Ostippo y pertenecía a Écija (Conventus de Astigi) . La ciudad romana ocupó la parte alta de la ciudad, pero se han conservado pocos vestigios como por ejemplo las inscripciones en lápidas funerarias, ánforas, el itinerario de Antonino, un pequeño fragmento de la ley municipal que convierte a Ostippo en municipio Flavio.

Es en este momento cuando se puebla la llanura existente al norte de Estepa, como lo atestiguan los numerosos restos de explotaciones agrícolas que en algunos casos serían pequeñas poblaciones.

Del período de ocupación visigodo, perteneció al Reino de Tolosa, del que se conoce el hallazgo de una necrópolis en la zona noroeste de la ciudad, en el que se han encontrado la tapa de un sarcófago paleocristinao, un ladrillo paleocristiano con motivos religiosos,...

Con la ocupación árabe, se le cambia el nombre por el de “Hisn Istabba”, estuvo dotada de alcazaba, mezquita y medina, siendo también la cabeza de uno de los distritos musulmanes. Por su situación fronteriza, fue conquistada por el reino taifa de Granada a finales del siglo IX, y ser canjeada más tarde por Alcalá la Real.

De este período musulmán han aparecido algunos restos como la llamada "mano de Fátima" o RHAMSA, símbolo de divinidad en la cultura musulmana y que según la tradición popular, la mano corresponde al nombre de Alá, a los cinco dogmas del Islam y al número de oraciones diarias.

Fue conquistada la fortaleza de Hisn Istabba, Estepa, por el rey Fernando III “el Santo”, el día 15 de agosto de 1241 pasando a formar parte de la Corona. Años más tarde, el rey Alfonso X “el Sabio” entregaría la villa a la Orden de Santiago en 1267, como compensación a su ayuda militar y para garantizar de su defensa, ya que por su situación geográfica, Estepa era una villa estratégicamente clave de frontera en la guerra contra el reino nazarí.

Desde 1267 sería la sede de los Maestres de la Orden de Santiago, los cuales la repoblarán y mantendrán su control hasta 1559. Ese año sería vendida por la corona a la casa nobiliaria de los Centuriones, familia originaria de Génova, con la que se crearía el Marquesado de Estepa y con los que lograría su mayor auge artístico y monumental. El poder de los marqueses fue sustituido por el de los Vicarios, institución que alcanzó su mayor esplendor en Estepa, siendo la Vicaría General, con jurisdicción “vere nullius” hasta 1874.

En el siglo XIX, por su situación geográfica fue utilizada por los antinapoleónicos y los bandoleros como escondite como fueron Juan Caballero, José María el Tempranillo, el Vivillo y el Pernales.

En 1886, la Reina María Cristina, le concedió el título de Ciudad por Real Decreto.

ORÍGENES DEL MANTECADO

El origen del mantecado data del siglo XVI propiciado por el excedente de cereales y manteca de cerdo que se daba en esta parte de Andalucía. Unos dicen que en Estepa y otros en Antequera...

En aquellos tiempos Estepa tenía una notable cabaña de ganado porcino que pastaba libremente en grandes extensiones de encinar. Los árboles desaparecerían en el siglo XVIII, eliminados por las tropas francesas para evitar que allí se escondieran los guerrilleros y posteriormente los bandoleros. Quedando el paisaje como ahora lo conocemos, llanura de cereal.

Por esas fechas, ya se elaboraban "tortas de manteca" en las casas del pueblo y en el Convento de Santa Clara, según demuestran sus archivos históricos que nos hablan de los recipientes utilizados en su elaboración.

Sin embargo, en 1870 ocurrirá un hecho que va a cambiar la historia. El inicio de la
Micaela Ruíz Téllez
comercialización del mantecado se produjo en 1870 cuando Filomena Micaela Ruiz Téllez, conocida por el apodo "La Colchona", se los diera a su marido, que era transportista de Estepa a Córdoba, para que los vendiera en los mercados por los que pasaba.

El éxito de Micaela se basó en una mejora sencilla a la par que ingeniosa: secarlos. Gracias a esto, el mantecado resiste mejor el transporte y almacenaje, y también aumenta el periodo en el que el mantecado conserva sus cualidades como si acabase de salir del fuego.

La fórmula tuvo tal éxito que los hornos comenzaron a darle ese punto por el cuál el mantecado siempre está tierno por dentro y prieto por fuera. En 1934 había alrededor de 15 casas en Estepa que se habían convertido en pequeñas fábricas y poco a poco se fueron abriendo mercados cada vez más lejanos.

GRANDES BATALLAS

LA BATALLA DE ASTAPA

 La ciudad de Astapa (Estepa), fue poblada, como hemos visto, entre otros pueblos por los
cartagineses, enemigos de los romanos. Durante la segunda guerra púnica los cartagineses de Astapa, tenían en continua alerta a las ciudades romanas de la comarca. Contra estos acudió Lucio Marcio en el año 206 a.c., con ánimo de exterminarlos. Aunque probablemente tiene bastante de leyenda, cuentan las fuentes que sitiados los astapenses por las legiones, resolvieron antes que rendirse y morir como esclavos hacer una gran pira de leña y colocar en ella a los ancianos, mujeres y niños junto con sus riquezas. Confiaron la
Avance romano  en la Península Ibérica
custodia de la ciudad a cincuenta mancebos armados que tras la previsible derrota habrían de arrojarse al fuego junto con todos los supervivientes. Ante la inminente contienda se reunieron cuantos eran capaces de llevar armas, jurando darse muerte antes que dejarse vencer. Llenos de arrojo y desesperación salieron al campo de batalla con tal violencia que hicieron vacilar y retroceder a las legiones. Pero los romanos repuestos de la intimidatoria bravura astapense se rehicieron trabando rudo combate hasta acabar con todos ellos. Los romanos furiosos entraron en la ciudad contemplando asombrados como los astapenses se arrojaban y consumían entre las llamas antes que perecer bajo la espada de Roma. Fue tomada la ciudad, pero sin botín de guerra ni cautivos.


LA BATALLA DEL MADROÑO

Desde el Balcón de Andalucía, se puede contemplar, en el otero fortificado, la impresionante vista de la campiña recordando la épica gesta de la batalla del Madroño
acaecida hacia 1462, en tiempos de Enrique IV. Fue en ese mismo lugar donde Abul Hasán Alí (Muley Hacén o Albohacén), hijo y heredero del emir Sa’d y alcaide de Loja (Granada), es derrotado por los castellanos de Rodrigo Ponce de León (hijo del 2º conde de Arcos) y Luis Pernía (alcaide de Osuna) en la batalla del Madroño, no lejos de Estepa.

Muhammad XI, sultán de Granada, trató de aprovechar en su favor los problemas del reinado de Enrique IV, y envió a su hijo Abu al-Hasan Ali ben Saad conocido como Ali Muley Hacen con un ejército de quince mil infantes y dos mil quinientos caballos, a correr los campos cristianos. Entró talando los campos de Estepa, saqueó su arrabal, robó los ganados, y con muchos cautivos se volvía a Granada. El primogénito conde de Arcos y el alcaide de Osuna marcharon al socorro del castillo de Estepa. Al llegar a la ciudadela ostipense se informaron por su alcaide Martín Gutiérrez de los Ríos de la hueste numerosa del granadino. En el sitio que llaman Peña Rubia, en la sierra de Estepa, dieron alcance a la retaguardia, y la siguieron hasta la atalaya del Madroño donde se entablo una ruda y legendaria contienda. El referido alcaide santiaguista Martín de los Ríos, señor del mayorazgo de Morillo y comendador alcantarino de Benfayan, murió en dicha batalla.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Infantería de Marina, el puño de la Armada



A lo largo de casi cinco siglos, la Infantería de Marina ha pasado por distintas vicisitudes, pudiendo distinguirse en su trayectoria histórica, cinco Épocas perfectamente diferenciadas, cada una con una función predominante que la caracteriza.

PRIMERA ÉPOCA 1537-1717

Creada la Infantería de Armada por Carlos I en 1537, al asignar de forma permanente a las Escuadras de Galeras del Mediterráneo las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, es sin embargo Felipe II el que crea el concepto actual de Fuerza de Desembarco.

Esto era la proyección del Poder Naval sobre la costa por medio de fuerzas que partiendo de las naves , fueran capaces de asaltarla sin menoscabo de la capacidad de combate. A la época pertenecen los famosos Tercios: 
  • Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles. 
  • Tercio de la Armada del Mar Océano. 
  • Tercio de Galeras de Sicilia. 
  • Tercio Viejo del Mar Océano y de Infantería Napolitana. 
De éstos Tercios, el primero es el "alma mater" de la Infantería de Marina, llevando en su escudo dos anclas cruzadas que fueron el emblema del Cuerpo hasta 1931.

Hacia 1704, los Tercios se convierten en los Regimientos de Bajeles , Armada, Mar de Nápoles, y de Marina de Sicilia, parte de los cuales pasa al Ejército de Tierra y el resto sigue en la Armada, constituyendo el Cuerpo de Batallones de Marina.

Durante ésta época se efectuaron, entre otras, las siguientes acciones:
  • Expedición a Argel. 1541 
  • Batalla Naval de Lepanto. 1571 
  • Expedición a Túnez. 1573 
  • Conquista de las Terceras y Azores. 1582 
  • Expedición a Inglaterra. 1599 
  • Expedición a San Salvador (Brasil). 1625 

SEGUNDA ÉPOCA

Organizado en 1717 el Cuerpo de Batallones de Marina, llegó a tener hasta doce de ellos, siendo los primeros en constituirse los denominados: Armada, Bajeles, Marina, Océano, Mediterráneo y Barlovento. Su misión se centró en la "Guarnición de los Buques" en los que predominaba el fuego de fusilería durante los abordajes, además de formar parte de las dotaciones de la artillería y de las "Columnas de Desembarco".

Algunas de las acciones en las que participó fueron

  • Conquista de Cerdeña, 1717 
  • Conquista de Nápoles y Sicilia, 1732 
  • Expedición a Pensacola (Florida), 1770 
  • Defensa de la Habana, 1762 
  • Expedición a Argel, 1775 
  • Desembarco en Tolón, 1793 
  • Defensa de Ferrol, 1800 
  • Reconquista de Buenos Aires, 1806 

TERCERA ÉPOCA

Las necesidades de las guerras carlistas cantonales y ultramarinas dan a la Infantería de Marina un carácter de fuerza expedicionaria, casi permanente.

Las campañas de Cochinchina (1858), Méjico (1862), Santo Domingo (1804) Cuba y Filipinas (1898), Africa (1911) son escenarios de los Batallones Expedicionarios, alguno de los cuales llegó a pasar diez años en ultramar.

Los acontecimientos del Norte de Africa, en las primeras décadas del presente siglo, reclaman la intervención de las unidades de la Infantería de Marina que se distinguen en numerosas acciones: Desembarco y ocupación de Tánger(1901), desembarco en Larache (1911), combates de Bu-Maiza, T`Zaletza, el Fondak, Kudia Rapta y el desfiladero de Afarmun... En 1925 tiene lugar el desembarco de Alhucemas, brillante acción de los ejércitos nacionales en que un Batallón expedicionario del Cuerpo toma parte, en vanguardia de la columna del General Fernandez Perez.

CUARTA ÉPOCA

Al finalizar la I Guerra Mundial y como consecuencia del fracaso en Gallipoli, se abandona por parte de casi todas la Potencias la Táctica del Asalto Anfibio. Todas las Infanterías de Marina del Mundo entran en crisis, y la Española no fue una excepción (a pesar de haberse efectuado con gran éxito el asalto anfibio de Alhucemas, 1925, donde se hace uso por primera vez del apoyo aéreo a las tropas de tierra por medio de aviones basados en tierra y en buques).

Además, por el carácter expedicionario que en los últimos 100 años había sostenido, es tildada de "fuerza colonialista" y se declara a extinguir por el gobierno de la II República en 1931.

La Guerra Civil Española la hace figurar en ambos bandos, efectuando misiones de guarnición en Buques y Trozos de Desembarco y presa, así como dotación de montajes y piezas antiaéreas. Con la finalización de la Guerra Civil, se revoca el decreto de extinción, volviéndose a aumentar sus efectivos.
Mapa mundial con las acciones de la Infantería de Marina desde 1537

QUINTA ÉPOCA

En 1957, con la creación del Grupo Especial Anfibio, la Infantería de Marina recupera de nuevo su carácter de Fuerza de Desembarco como misión principal, justo a tiempo para en 1958 durante las Operaciones en Ifni y Sáhara establecer la Primera Cabeza de Playa en la Zona de Operaciones, mereciendo la distinción del Alto Jefe del Gobierno General de aquella época.

Se lleva a cabo la creación del GRUPO ESPECIAL y posteriormente en 1969 se recupera la tradición con el nombre de TERCIO DE ARMADA.

A partir de esas fechas, aumentan las capacidades y los efectivos de la Infantería de Marina, incorporándose material específico para realizar su misión anfibia.

En 1969, tropas de Infantería de Marina desembarcan en Guinea Ecuatorial para proteger la evacuación de súbditos españoles residentes en la antigua provincia africana.

En 1975, unidades de IM pertenecientes al TEAR embarcan en Buques del GRUPO DELTA para desembarcar en el Sahara Occidental, pero la evolución de los acontecimientos hacen innecesaria su intervención.

A partir de 1989, con la caída del muro de Berlín y en un escenario estratégico que se caracteriza por la incertidumbre, las FUERZAS ANFIBIAS adquieren una mayor importancia y con ellas las de Infantería de Marina. El alto grado de alistamiento, la interoperabilidad, la acción conjunta y multinacionalidad, son características de las Fuerzas Anfibias y necesarias para el ámbito estratégico. 

A lo largo de los años se sufren sucesivas reestructuraciones en cuanto a la organización de la IM, que concluyen con la promulgación del Plan E-01, que define las necesidades y estructuras de la Infantería de Marina que se adentra en el siglo XXI.

Vía| INFANTERÍA DE MARINA ESPAÑOLA (Página no oficial)

domingo, 10 de noviembre de 2013

Arsenal de Cartagena (II). Historia: El siglo XVIII, la Edad de Oro

La Historia Reciente del Arsenal de Cartagena, se inicia en el año 1726, bajo el reinado de Felipe V, cuando se replantea la organización de la defensa naval española y se determinan la división del litoral en tres zonas marítimas apoyadas por sus respectivos Arsenales.

El 20 de febrero de 1731, durante el reinado de Felipe V, siendo Ministro de Marina el Marqués de la Ensenada, se iniciaron las obras de construcción del Arsenal de Cartagena, constituyéndose esta ciudad en cabecera del departamento marítimo de Levante. La dirección de los trabajos corrió a cargo del Ingeniero militar Sebastián Feringán y Cortés.
El lugar elegido para asentamiento del Arsenal fue la desembocadura del aliviadero de aguas pluviales conocido como “Rambla de Benipila”, al que fue necesario desviar, dándolo al mar por la Algameca Chica, mediante la construcción de un canal de 1700 metros de longitud por 65 metros de anchura.


En el antiguo delta del aliviadero, se excavó la dársena militar un rectángulo de 550 X 318 metros y calado de 9,5 metros que unida a la natural de la bahía constituyó el puerto de Cartagena.

El 16 de agosto de 1750, llega a Cartagena Jorge Juan, para convencer a Feringán de que incluya dos diques en su proyecto. Feringán pone manos a la obra y construye dos diques secos en el lado norte de la dársena: uno para baxeles de mayor porte y otro para los de menor desplazamiento, y una poza para las bombas que han de servir para su achique. Estos diques secos, grande y chico, se terminaron en 1756 y 1757, respectivamente. Son los primeros que se construyen en el Mediterráneo.

Don Pedro González de Castejón
El 18 de julio de 1772, es nombrado Inspector General de Arsenales el Teniente General Don Pedro González de Castejón, hecho con el que comienza el proceso de militarización de los Arsenales. Pedro González de Castejón, establece su residencia en Cartagena, durante el primer año de su cargo. En 1776, se promulgan las Ordenanzas para el gobierno militar y económico de los Arsenales, que crean las figuras del Comandante de Arsenales (mando militar), Subinspector Comandante de Arsenales ( mando militar), Subinspector de pertrechos (mando logístico) y Comandante de Ingenieros (mando técnico), y quedan reducidas a las meramente económicas las funciones del personal del cuerpo del ministerio y del intendente. Algunas funciones que venían desempeñando los ingenieros militares van pasando a personal de la Armada.

El ministro Arriaga encarga a Jorge Juan la construcción de bombas de fuego, que puedan efectuar la maniobra de achique de diques que venían realizando manualmente los penados. Jorge Juan muere el 21 de julio de 1773 cuando está finalizando su construcción. El Teniente de Navío Julián Sánchez Bort es enviado a Cartagena para proceder a la finalización de la instalación de las bombas, que quedan instaladas en 1774. Cada bomba realizará el trabajo de 330 hombres.

La infraestructura básica del proyecto quedó terminada en enero de 1782, bajo el reinado de Carlos III, con coste de 112 millones de reales de vellón, con 9200 días laborables y aproximadamente 12 millones y medio de jornales. Muelles, Almacenes de madera y aparejos, talleres de arboladura y fabricación de jarcia, cuarteles para presidiarios y forzados a galeras, tres gradas y dos diques secos, configuraron los servicios imprescindibles, dispuestos para atender las necesidades de la Armada.

El Arsenal de Cartagena fue el complejo industrial más importante de la cuenca mediterránea en el siglo XVIII por la actividad de sus astilleros y fábricas auxiliares, incluidas las de carpintería de ribera, jarcia, velas, herrería, así como talleres artesanos y de bellas artes para talla de la ornamentación de las naves de la época. En la segunda mitad de este siglo se construyeron en él, con independencia de un gran número de embarcaciones menores, 21 navíos, 17 fragatas y más de medio centenar de bergantines, jabeques, urcas, galestas, etc. En el Arsenal trabajaban diariamente miles de personas en la construcción y el mantenimiento de las unidades de la Armada.

La dársena es un gran rectángulo de 550 x 318 m, con el lado mayor orientado prácticamente en la dirección norte-sur. La principal actividad era la de construcción naval, cuya materia prima fundamental era la madera. A su llegada al Arsenal se curaba en unas grandes balsas de agua salada existentes a poniente, entre la muralla y los edificios del muelle de esa banda.

Posteriormente era trasladada, flotando por la dársena, al varadero de maderas, que es la pequeña rampa central del muelle norte, o al de Marruecos, situado en el ángulo nororiental, para pasar de allí a las balsas situadas hacia el norte. Una vez seleccionada la madera necesaria para una construcción se dejaban secar y orear en la zona situada más al norte del Arsenal, bien al aire libre o bien en unos cobertizos provisionales. De allí pasaba al taller de carpinteros de ribera y gálibos, actual base de submarinos, donde se procedía al corte, labrado y conformación de las diferentes piezas necesarias para la nueva construcción.

Los navíos y las grandes fragatas se construían en las dos gradas principales situadas a levante del muelle norte. Los buques de menor porte se fabricaban en las gradas del actual varadero de Marruecos y, ocasionalmente en gradas provisionales situadas en zonas próximas. También existía un cobertizo para construcción de embarcaciones menores junto al varadero. En el ángulo noroccidental de la dársena estaban situados los dos grandes diques de carenar con la casa de bombas entre ellos. Allí se carenaban las grandes unidades, mientras que con las de menor porte se seguía utilizando el sistema de tumbar o escorar a un costado, con ayuda de una embarcación especial y de balsas de troncos para los hombres, como se puede ver en la dársena.

Entrada al antiguo Mar de Mandarache.
 En la dársena y junto a un buque destaca la “Machina”,
grúa que colocaba la arboladura en los mástiles de los barcos.
El armamento de los buques se completaba con la arboladura, operación efectuada con ayuda de la “machina”, en el extremo sur del muelle de levante. A continuación venía la instalación y tensado de la jarcia, trenzada, alquitranada y adujada en los tinglados del muelle sur de la dársena. En cuanto al aparejo del velamen, era fabricado en el edificio central del muelle de levante. La comandancia del Arsenal estaba adosada a este último taller. Detrás de la machina pueden verse los parques de artillería, anclas, balerío y herrajes en general, situados en las inmediaciones del edificio de forja y herrería con su pequeño bosque de chimeneas.

Las ingentes cantidades de pertrechos y materiales varios que se necesitaban para la construcción y reparación de los buques, requerían enormes superficies de almacenamiento que constituían la mayoría de las edificaciones del Arsenal. Los principales eran el Almacén General, situado en el extremo de levante del muelle norte con su clásica disposición de planta cuadrada con patio central, los grandes almacenes rectangulares situados en los muelles de levante y poniente (éstos últimos llamados de desarme por albergar los cargos, arboladura y pertrechos de los buques en época de paz) y los varios almacenes adosados a la muralla en su recorrido por la calle Real. Completaba el conjunto de edificaciones el Cuartel de Penados, luego convertido en Cuartel de Instrucción de Marinería, situado a levante de la entrada a la dársena justo detrás de la batería de defensa, el conjunto formado por la puerta y el cuerpo de guardia y el parque de ejército situado detrás de los almacenes del muelle de levante.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Historia del espionaje internacional. De Roma a la NSA


Las revelaciones de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, (NSA, por su siglas en inglés) ha provocado la ira de muchos gobiernos a nivel mundial.
Sin embargo, el espionaje gubernamental no es nada nuevo.
El general chino Sun Tzu, famoso por su libro "El arte de la guerra", escribió: "Los dirigentes brillantes y los buenos generales que sean capaces de conseguir agentes inteligentes como espías asegurarán grandes logros".
Robar cartas, interceptar comunicaciones, escuchas clandestinas: he aquí algunos ejemplos de espionaje a lo largo de la historia, algunos brillantemente ejecutados, otros, no tanto.

Los espías del César

En la antigua Roma, los principales políticos tenían su propia red de vigilancia, la cual les proveía información acerca de las intrigas en las distintas escalas del poder en el imperio.
El famoso orador Cicerón se quejaba frecuentemente de que sus cartas eran interceptadas.
"No puedo encontrar un mensajero leal", le escribió a su amigo Ático. "Son muy pocos los que son capaces de llevar una carta sin caer en la tentación de leerla".
Julio César también construyó una red de espionaje que lo tenía al tanto de los complots en su contra. De hecho, es posible que él supiera acerca de la conspiración en el Senado que acabó con su vida.
Muchas veces, ni siquiera la mejor red de espionaje puede detener un cuchillo.

Información en la Inquisición

En la Edad Media, la Iglesia Católica tenía mucho más poder que algunos gobernantes. Y, por supuesto, una poderosa red de vigilancia.
El obispo francés Bernard Gui fue un escritor notable y uno de los arquitectos de la Inquisición durante los siglos XII y XIV.
Durante 15 años, Gui sirvió como jefe de inquisidores en Toulouse, donde juzgó a por lo menos 900 personas por herejía.
Como escritor detalló en el libro "La conducta de la Inquisición dentro de la depravación de la herejía", de 1324, la forma en que se identificaba, interrogaba y castigaba a los herejes.

Isabel I, un paso adelante

La corte de Isabel I fue un campo fértil de intrigas y el trabajo de Francis Walsingham fue el de tener a la monarca un paso adelante de sus adversarios.
En mayo de 1582, Walsingham logró interceptar correspondencia del embajador de España en Inglaterra, Bernardino de Mendoza, en la que se describía una conspiración para invadir la isla e instalar en el trono a María, la reina de Escocia.
Mientras María estaba confinada en Chartley Manor, Walsingham logró una manera de probar lo que ya sabía, pero sin ponerse en evidencia.
Le hizo creer a María que tenía una correspondencia secreta con sus aliados a través de cartas que él mismo escribía y le hacía llegar escondidas en un barril de cerveza.
De ese modo, Walsingham logró obtener la evidencia de que María estaba conspirando para asesinar a Isabel I y provocar una rebelión. La reina de Escocia fue juzgada y sentenciada a muerte.

Los vigilantes de Robespierre

Durante la Revolución Francesa, Maximiliano Robespierre y sus colaboradores vigilaban con atención a la gente y reprimían con violencia cualquier disidencia interna.
En 1793, el gobierno revolucionario estableció 12 "comités de vigilancia" por todo el país. Estos comités estaban autorizados para identificar, monitorear y arrestar a cualquier sospechoso, ya fuera un antiguo noble, un extranjero, un francés que hubiera llegado hacía poco al país, funcionarios públicos suspendidos y muchos más.
Los historiadores calculan que al menos medio millón de personas en Francia fueron objetivos de los comités de vigilancia, que fueron bastante crueles en algunos pequeños poblados del país.

Cuando los vecinos tienen el poder de espiar, los resultados pueden ser trágicos.

En los siglos XVIII y XIX, algunos gobiernos dieron nivel burocrático a la vigilancia. En Europa se establecieron departamentos oficiales llamados "cámaras negras" (del francés, cabinet noir) para leer las cartas de individuos sospechosos.
Las oficinas, ubicadas en los edificios del servicio postal, empleaban diversas técnicas para abrir, copiar y volver a cerrar las misivas, para reenviarlas a las direcciones sin dejar un rastro de sospecha.
Esta práctica provocó un escándalo en el gobierno británico cuando en 1844 fue revelada la forma en que el personal de la cámara negra estaba leyendo de forma secreta la correspondencia del escritor italiano exiliado en Londres, Giusseppe Mazzini.
Algunos británicos culparon al gobierno de pasar información a los napolitanos, que la usaron para ejecutar a compañeros revolucionarios de Mazzini.
En Europa, la Revolución Industrial también significó una reingeniería en las técnicas del espionaje.

Negociación con espionaje

En 1922, EE.UU. acogió una conferencia de desarme naval en Washington, en la que estuvieron incluidos Reino Unido, Francia, Italia y Japón.
En medio de las conversaciones, se espiaron a los japoneses y otros equipos de negociación, mediante la interceptación de comunicaciones entre los delegados y sus países de origen.
Gracias a este conocimiento, provisto por la Oficina de Criptografía del gobierno, fundada en 1919, EE.UU. fue capaz de lograr acuerdos que le permitieron ponerse al frente de la carrera armamentística naval.
En 1929, la Oficina de Criptografía fue clausurada por el Secretario de Estado, Henry Stimson, quien dijo: "Los caballeros no leen los correos de los demás".
Después de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses decidieron que los caballeros necesitaban una red de vigilancia permanente.
Detrás de la Cortina de Hierro durante la denominada Guerra Fría, la vigilancia de la población fue parte de la vida diaria.
En ninguna parte se notó más que en Alemania Oriental. Durante 40 años, el servicio de inteligencia del ministerio de Seguridad (conocido como la Stasi, por su abreviatura en alemán) monitoreó y registró las actividades de sus ciudadanos, usándola para sofocar revueltas y posibles disidencias.
Por el tiempo de la caída del muro de Berlín, la Stasi tenía 91.000 efectivos con una red de informantes cercana a las 200.000 personas.
Alemania Oriental utilizaba tecnología moderna junto una enorme cantidad de personal para expandir el espionaje del gobierno a una escala nunca antes vista.

EE.UU. entró de lleno en estas prácticas inmediatamente después de que finalizó la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a revisar cada telegrama que entraba o salía del país, como parte del proyecto Shamrock.
También creó una lista de vigilancia de ciudadanos estadounidenses sospechosos de actividades subversivas, archivadas bajo el proyecto Minaret.
Ambas actividades fueron recogidas por la NSA, que colabora con el FBI y la CIA. Los proyectos fueron cerrados por el Congreso en 1975.
Casi 28 años después, la NSA ha reconstruido el proyecto Shamrock, pero utilizando la tecnología de la nueva era.

Y el resto, como dicen, es historia.

Vía | TERRA