domingo, 13 de abril de 2014

Diez victorias aplastantes de la Historia

Originalmente publicado en Curistoria, el jueves, 27 de marzo de 2014

En 1991, el acorazado USS Missouri dispara contra objetivos iraquíes 
estacionados a lo largo de la costa de Kuwait.
 Wikimedia Commons
No parece muy lógico que en una batalla el resultado sea tan favorable a un bando en el número de bajas que parezca casi mentira. Más que nada porque sabiendo lo que uno puede perder en una batalla, la vida, parece más adecuada una rendición que exponerse a una derrotada humillante y desastrosa. En cualquier caso, la historia está salpicada de este tipo de encontronazos en los que uno de los bandos puso todos los muertos que quedaron en el campo de batalla tras su derrota.

Por supuesto, ya saben ustedes que algunos de los números que veremos a continuación son discutibles, lo que no cambia el sentido de la derrota. Y de ellos sacamos dos lecciones importantes: si eres persa, es octubre y te enfrentas con el ejército macedonio, date por muerto. Y la segunda lección es que si eres italiano, andas por la zona de Libia y vienen los ingleses, corre como alma que lleva el diablo o se la llevará de verdad.

Batalla de Kuwait - Febrero de 1991
Bajas de la coalición: 500.
Bajas iraquíes: Entre 60.000 y 100.000 heridos y muertos. 175.000 capturados.
Ratio: 500:1.

Gaugamela - Octubre de 331 a.C.
Bajas macedonias: 500.
Bajas persas: Entre 40.000 y 90.000.
Ratio: 150:1.

Batalla de Issos - Octubre de 333 a.C.
Bajas macedonias: 450.
Bajas persas: Entre 15.000 y 50.000.
Ratio: 77:1.

Batalla de Bardia - Enero de 1941
Bajas británicas: 150 muertos y 350 heridos.
Bajas italianas: 38.000 entre muertos, heridos y capturados.
Ratio: 76:1.

Operación Compass - Diciembre de 1940
Bajas británicas: 624.
Bajas italianas: 2.000 heridos y muertos y 38.000 capturados.
Ratio: 64:1.

Batalla de Omdurmán - Septiembre de 1898
Bajas británicas: 43 muertos y 428 heridos.
Bajas sudanesas: 9.700 muertos, 16.000 heridos y 5.000 capturados.
Ratio: 63:1

Batalla de Pidna - Junio de 168 a.C.
Bajas romanas: 500 entre muertos y heridos.
Bajas macedonias: 20.000 muertos y 10.000 capturados.
Ratio: 60:1.

Batalla de Farsalia - Agosto de 48 a.C.
Bajas del ejército de César: 230 muertos y 700 heridos.
Bajas del ejército de Pompeyo: 15.000 muertos y 24.000 capturados.
Ratio: 41:1.

Batalla de Platea - Agosto de 479 a.C.
Bajas griegas: Entre 1.300 y 2.000.
Bajas persas: 50.000.
Ratio: 33:1.

Batalla de Incheon - Septiembre de 1950
Bajas de Naciones Unidas: 5.000.
Bajas de Corea del Norte: 10.000 muertos y heridos y 125.000 capturados.
Ratio: 25:1.

sábado, 29 de marzo de 2014

Que Aprendemos Hoy. Proyecto Habbakuk: El portaaviones de hielo de la Segunda Guerra Mundial

Sin duda la guerra saca lo peor y lo mejor del ser humano. Pero también es cierto que nos deja pintorescas anécdotas y alocados proyectos como el Proyecto Habbakuk de la Segunda Guerra Mundial, sobre el que podeís leer aquí, dentro de la colaboración mensual sobre temas históricos que hago para la maravillosa gente de Que Aprendemos Hoy. Espero que lo disfrutéis...

sábado, 1 de marzo de 2014

La importancia de Crimea

Conocida antes de los tiempos soviéticos como "el campo de juegos de los zares rusos", gracias a su mar y a su clima templado, la relación entre Rusia, Ucrania y Crimea es aún más antigua gracias a los antecesores compartidos: las tribus eslavas que formaron la Rus de Kiev y gobernaron la región con particular esplendor entre los siglos X y XI.

Más cercano en el tiempo pero con igual relevancia, Sebastopol también es conocida desde la Guerra de Crimea -el conflicto entre Rusia, el Imperio Otomano y los poderes occidentales representados por Francia y Gran Bretaña entre 1853 y 1856- como "la ciudad de la gloria rusa" (aunque Crimea fue una derrota militar catastrófica para la Rusia zarista).

En 1853 la tensión entre Rusia y Turquía era grande a consecuencia de pequeñas diferencias que ambos regímenes acrecentaban. Rusia deseaba absorber Constantinopla y asomarse al Mediterráneo, Napoleón III, con el pretexto de ayudar a los monjes católicos de Jerusalén amenazados por los cismáticos rusos, apoyó a Inglaterra, y cuando Nicolás I dirigió un ultimátum al sultán, éste lo rechazó sabiendo que Francia y la Gran Bretaña le apoyaban.

    Mapa de operaciones de la Guerra de Crimea
En 1854 se inició la guerra y el campo de batalla fue la península de Crimea, concretamente las fortificaciones de Sebastopol. Cuando esta base naval fue conquistada, el zar Alejandro II, hijo de Nicolás I, que había muerto durante la guerra, firmó la Paz de París de 1856. Por ella Turquía reconoció la autonomía de los rumanos, pero recuperó la Besarabia, se desmilitarizó el Mar Negro y el Danubio se abrió a la navegación libre.

Las raíces de de este conflicto se hunden, sobre todo, en una disputa por el dominio de los territorios en posesión de los otomanos tras el derrumbe aparentemente inevitable del imperio. Rusia, que anhelaba anexionarse las tierras de la Europa del Este que hasta entonces habían sido estados vasallos del Imperio Otomano, había ocupado Moldavia y Valaquia (la posterior Rumania) en 1853.

Los rusos y los turcos llevaban largo tiempo enzarzados en conflictos, pero las tensiones habían aumentado en torno al tema del control de los lugares sagrados de Jerusalén, y esas tensiones habían acabado salpicando a Francia. Los británicos observaban con recelo los motivos rusos, temerosos de que estos aprovecharan la oportunidad para dominar el mar Negro y, con ello, las rutas comerciales por tierra con Asia. Cuando los turcos declararon la guerra en septiembre de 1853, los combates se concentraron en Moldavia y Valaquia.

Batalla de Balaclava  (Carga de la Brigada Ligera)
Los rusos acabaron siendo expulsados y los austríacos se introdujeron en la región para frenar futuros avances rusos. Los franceses y británicos se habían sumado a la guerra del lado de los turcos en marzo de 1854, año en el que se libraron batallas clave en la península de Crimea, las más importantes de las cuales fueron la de Balaklava e Inkerman. El puerto ruso de Sebastopol, asediado por las tropas aliadas desde principios de 1854, cayó en septiembre de 1855 y el nuevo zar, deseoso de poner fin a la guerra, firmó el Tratado de París en 1856, por el cual Rusia se comprometía a devolver Bessarabia a Moldavia y aceptaba la neutralización del mar Negro.




Hoy en día, Occidente y Rusia miran a la que un día fue la perla de la corona del Imperio Ruso, una joya estratégica que reluce al albor del conflicto en Ucrania. En el fondo hay una lucha de poder entre Occidente (con la Unión Europea a la cabeza) y Rusia por un área de influencia vital en el ámbito geopolítico y económico para los intereses de cada parte.


Pero, ¿Cuál es la importancia de Crimea en la actualidad?

Rusia ha sido el poder dominante en Crimea durante la mayor parte de los últimos 200 años, desde que anexionó la región en 1783. Sin embargo, fue transferida por Moscú a Ucrania –entonces parte de la Unión Soviética– en 1954. Algunos rusos étnicos lo ven como un error histórico.

Sin embargo, otra minoría significativa, los musulmanes tártaros de Crimea, señalan que una vez fueron la mayoría en Ucrania, y fueron deportados en masa por el líder soviético José Stalin en 1944 por su presunta colaboración con los invasores nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Los ucranianos étnicos componen el 24% de la población de Crimea, en comparación con el 58% de rusos y 12% tártaros.

Los tártaros han regresado desde el colapso de la Unión Soviética en 1991, causando persistentes tensiones entre los rusos sobre derechos de tierras.

La Unión Soviética primero y Rusia después mantuvieron en Crimea la base principal de su flota en el Mar Negro, en la ciudad de Sebastopol. Tras la desintegración del imperio soviético, Rusia no reconoció la soberanía ucraniana sobre Sebastopol, con el argumento de que el puerto estaba sujeto al estatus de base militar y, por tanto, jamás se había integrado en Ucrania. Finalmente, tuvo que reconocer la soberanía de Ucrania sobre todo el territorio.

El control de las aguas del Mar Negro y el Mar de Azov, que bañan la península, ha sido clave para Moscú desde la época de los zares, pues así domina el este de Europa y el oeste de Asia.

Según el último acuerdo firmado con el gobierno ucraniano, Rusia mantendría la base de Sebastopol hasta al menos 2042. En términos geoestratégicos no quiere ni puede permitirse perder este puerto.

Pero Ucrania tampoco está dispuesta a perder esta región. Y Europa mira con preocupación el expansionismo ruso y el potencial conflicto a sus puertas.

Fuentes| RTVE, BBC, Planeta Sedna

domingo, 23 de febrero de 2014

Los 20 reinados más longevos de la Historia de España

Originalmente publicado en Teinteresa el 04/01/2014

1. Felipe V de España: 45 años

Felipe V de Borbón, llamado el Animoso (Versalles, 19 de diciembre de 1683 - Madrid, 9 de julio de 1746), fue rey de España desde el 16 de noviembre de 1700 hasta su muerte en 1746, con una breve interrupción (comprendida entre el 16 de enero y el 5 de septiembre de 1724), por causa de la abdicación en su hijo Luis I, prematuramente fallecido el 31 de agosto de 1724.

2. Alfonso XIII de España: 44 años

Alfonso XIII de Borbón, llamado el Africano (Madrid, 17 de mayo de 1886 – Roma, 28 de febrero de 1941), fue rey de España desde su nacimiento hasta la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931. Asumió el poder a los 16 años de edad, el 17 de mayo de 1902.

3. Felipe IV de España: 44 años

Felipe IV de Austria (o Habsburgo) (Valladolid, 8 de abril de 1605 – Madrid, 17 de septiembre de 1665), llamado el Grande o el Rey Planeta, fue rey de España desde el 31 de marzo de 1621 hasta su muerte, y de Portugal desde la misma fecha hasta diciembre de 1640. Su reinado de 44 años y 170 días fue el más largo de la casa de Austria y el tercero de la historia española, siendo superado sólo por Felipe V y Alfonso XIII, aunque los primeros dieciséis años del reinado de este último fueron bajo regencia.

4. Felipe II de España: 42 años

Felipe II de Austria o Habsburgo, llamado El Prudente (Valladolid; 21 de mayo de 1527 – San Lorenzo de El Escorial; 13 de septiembre de 1598), fue rey de España desde el 15 de enero de 1556 hasta su muerte, de Nápoles y Siciliadesde 1554 y de Portugal y los Algarves —como Felipe I— desde 1580, realizando la tan ansiada unión dinástica que duró sesenta años. Fue asimismo rey de Inglaterra, por su matrimonio con María I de Inglaterra, entre 1554 y 1558.

5. Carlos I de España: 40 años

Carlos de Austria o Habsburgo (Gante, 24 de febrero de 1500–monasterio de Yuste, 21 de septiembre de 1558) reinó junto con su madre en todos los reinos y territorios de España con el nombre de Carlos I(1516-1556) y unió en su persona por primera vez las coronas de Castilla (incluida Navarra) y Aragón. También fue Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V (1520-1558), llamado Césarel César Carlos o Su Majestad Cesárea.

6. Juan Carlos I de España: 38 años

Juan Carlos I de Borbón (Roma, Italia, 5 de enero de 1938) es el rey de España. Fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947.

7. Isabel II de España: 35 años

Isabel II de Borbón, llamada la de los Tristes Destinos (Madrid, 10 de octubre de 1830 – París, 9 de abril de 1904) fue Reina de España entre 1833 y 1868, gracias a la derogación del Reglamento de sucesión de 1713 (comúnmente denominado 'Ley Sálica' aunque, técnicamente, no lo fuera) por medio de la Pragmática Sanción de 1830. Esto provocó la insurgencia del infante Carlos María Isidro, tío de Isabel II, quien, apoyado por los grupos absolutistas (los denominados 'carlistas') ya había intentado proclamarse rey durante la agonía de su hermano Fernando VII.

8. Carlos II de España: 34 años

Carlos II de Austria (o Habsburgo) (Madrid, España; 6 de noviembre de 1661 – Madrid; 1 de noviembre de 1700), llamado el Hechizado, fue rey de España entre 1665 y 1700, último de la Casa de Austria. Hijo y heredero de Felipe IV y deMariana de Austria, permaneció bajo la regencia de su madre hasta que alcanzó la mayoría de edad en 1675. Su sobrenombre le venía de la atribución de su lamentable estado físico a la brujería e influencias diabólicas.

9. Isabel La Católica: 30 años

Isabel I de Castilla (Madrigal de las Altas Torres, 22 de abril de 1451 - Medina del Campo, 26 de noviembre de 1504) fue reina de Castilla desde 1474 hasta 1504, reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479,2 por su matrimonio con Fernando de Aragón. Es conocida como Isabel la Católica, título que les otorgó a ella y a su marido el papa Alejandro VI mediante la bula 'Si convenit', el 19 de diciembre de 1496.3 Es por lo que se conoce a la pareja real con el nombre de Reyes Católicos, título que usarían en adelante prácticamente todos los reyes de España.

10. Carlos III de España: 28 años

Carlos III de Borbón (Madrid, 20 de enero de 1716 – Madrid, 14 de diciembre de 1788), fue duque de Parma (como Carlos I) entre 1731 y 1735, rey de Nápoles (como Carlos VII) y rey de Sicilia (como Carlos V) de 1734 a 1759 y de Españadesde 1759 hasta su muerte. Ha recibido como sobrenombres el Político y el Mejor Alcalde de Madrid.

11. Fernando II de Aragón: 27 años

Fernando II de Aragón, el Católico (Sos del Rey Católico, 10 de marzo de 1452 – Madrigalejo, 23 de enero de 1516), fue rey de Sicilia (1468-1516), de Castilla (como Fernando V, 1474-1504), de Aragón (1479-1516) y de Nápoles(como Fernando III, 1504-1516). Fue además regente de la corona castellana entre 1507 y 1516, debido a la inhabilitación de su hija Juana I de Castilla, tras la muerte de Felipe el Hermoso.

12. Fernando VII de España: 24

Fernando VII de Borbón (San Lorenzo de El Escorial, 14 de octubre de 1784 - Madrid, 29 de septiembre de 1833), llamado el Deseado o el Rey Felón, fue rey de España entre marzo y mayo de 1808 y, tras la expulsión del 'rey intruso' José I Bonaparte, nuevamente desde diciembre de 1813 hasta su muerte, exceptuando un breve intervalo en 1823, en que fue destituido por el Consejo de Regencia.

13. Felipe III de España: 23

Felipe III de Austria (o Habsburgo) (Madrid, 14 de abril de 1578 – Madrid, 31 de marzo de 1621), llamado el Piadoso, rey de España y de Portugal desde el 13 de septiembre de 1598 hasta su muerte.

14. Carlos IV de España: 20

Carlos IV de Borbón, llamado el Cazador (Portici, Nápoles, 11 de noviembre de 1748 – Roma, 20 de enero de 1819) fue rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Hijo y sucesor de Carlos III y de María Amalia de Sajonia.

15. Fernando VI de España: 13

Fernando VI de Borbón (Madrid, España, 23 de septiembre de 1713 – Villaviciosa de Odón, España, 10 de agosto de 1759), llamado el Prudente o el Justo, rey de España desde 1746 hasta 1759, cuarto hijo de Felipe V y de su primera esposa María Luisa Gabriela de Saboya. Se casó en la iglesia de San Juan Bautista de Badajoz con Bárbara de Braganza en 1729, que fue reina de España hasta su muerte en 1758.

16. Alfonso XII de España: 11

Alfonso XII de Borbón, llamado el Pacificador (Madrid, 28 de noviembre de 1857 – El Pardo, 25 de noviembre de 1885), fue rey de España entre 1874 y 1885; era hijo de la reina Isabel II de España y de su marido, Francisco de Asís de Borbón. Nacido Alfonso Francisco Fernando Pío Juan de María de la Concepción Gregorio Pelayo de Borbón y Borbón. Reinó tras la Restauración borbónica, hasta su muerte prematura a los 27 años, víctima de la tuberculosis. Fue sucedido en el trono por su hijo póstumo, Alfonso XIII de España, cuya minoría estuvo encabezada por la regencia de su viuda, María Cristina de Austria.

17. José Bonaparte: 5

José I Bonaparte o José Napoleón I (Corte, 7 de enero de 1768 – Florencia, 28 de julio de 1844) fue un político, diplomático y abogado francés, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, diputado por Córcega en el Consejo de los Quinientos (1797-1799) y secretario del mismo, y nuevamente en el Cuerpo Legislativo (1799-1800), ministro plenipotenciario y miembro del Consejo de Estado (1800-1804), Príncipe y Gran Elector del Primer Imperio Francés (1804-1806), Rey de Nápoles entre el 30 de marzo de 1806 y el 5 de julio de 1808 y Rey de la España Napoleónica entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813, teniente general del Imperio francés (1814).

18. María Cristina de Borbón-Dos Sicilias: 3

María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (Palermo, 27 de abril de 1806 - Sainte-Adresse, 22 de agosto de 1878) fue Reina de España por su matrimonio con el rey Fernando VII en 1829 y regente de España, entre 1833 y 1840, durante una parte de la minoría de edad de su hija la reina Isabel II de España.

19. Amadeo I de España: 2

Amadeo Fernando María de Saboya (Turín, Piamonte-Cerdeña, 30 de mayo de 1845 – Turín, Italia, 18 de enero de 1890) fue rey de España entre 1870 y 1873 con el nombre de Amadeo I, llamado el Rey Caballero, y primer duque de Aosta. Su reinado en España, de poco más de dos años, estuvo marcado por la inestabilidad política. Los seis gabinetes que se sucedieron durante este período no fueron capaces de solucionar la crisis, agravada por el conflicto independentista en Cuba, que había comenzado en 1868, y una nueva Guerra Carlista, iniciada en 1872.

20. Luis I de España: 1

Luis I de Borbón (Madrid, 25 de agosto de 1707 – Madrid; 31 de agosto de 1724), llamado El Bien Amado o El Liberal, rey de España. Su reinado de 229 días es el más efímero de la historia española (sin contar el gobierno de Felipe el Hermoso). Era el hijo mayor de Felipe V y María Luisa de Saboya.
Fuente| Teinteresa

sábado, 15 de febrero de 2014

Que Aprendemos Hoy. Operación Félix, la última oportunidad de conquistar Gibraltar



A finales de 1940, una eficaz máquina de guerra alemana dominaba Europa central y su avance por el continente era imparable. Sin embargo, una heroica Gran Bretaña resistía en solitario y no mostraba signos de claudicar, frustrando de esta manera los planes inmediatos del alto mando alemán. En estas circunstancias, un impaciente Adolf Hitler, ansioso por cerrar este frente y lanzar todo el potencial de sus ejércitos contra la odiada Unión Soviética, fraguó junto a su estado mayor la denominada “Operación Félix”, cuyo elaborado plan tenía como finalidad la invasión del Peñón de Gibraltar en una operación hispano-alemana, en lo que a juicio de los alemanes se había convertido en la llave que les daría la victoria en la Segunda Guerra Mundial. 

Colaboración en la publicación Que Aprendemos Hoy, sobre el meticuloso plan alemán para invadir el Peñón de Gibraltar a principios de 1941 en colaboración con España, y que podéis leer aquí.


domingo, 9 de febrero de 2014

Desembarcos españoles en las costas Británicas (I). 1595, la campaña de Carlos de Amézquita

Introducción

En contra de la creencia popular sobre la invulnerabilidad de las costas Británicas, varias expediciones españolas a lo largo del tiempo consiguieron desembarcar en las costas inglesas, escocesas e irlandesas a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Desde finales del siglo XIV y principios del XV, todavía sumidos en plena reconquista, se habían producido exitosas incursiones en las costas inglesas a cargo de los almirantes castellanos D. Fernando Sánchez de Tovar y D. Pero Niño, ya tratadas en este blog.

Sin embargo, en esta ocasión a lo largo de diversas entradas abordaremos los desembarcos de tropas españolas en la costa inglesa entre los siglos XVI y XVIII, a partir del desastre de la "Grande y Felicísima Armada", como realmente la bautizó su patrocinador, Felipe II, en 1588, que en el acerbo popular marca un punto de inflexión histórico alimentado por la famosa "Leyenda Negra". De esta manera, veremos que este episodio no es más que uno entre tantos, y que las diversas campañas se saldaron con variopintos resultados, si bien en todas ellas lo cierto es que las tropas españolas pusieron pie en las islas Británicas.

La campaña de Carlos de Ameźquita

Las operaciones españolas se levaron a cabo en Cornualles
En el contexto de la guerra entre España e Inglaterra, de 1585-1604, por la sucesión al trono francés, el Maestre de Campo Juan del Águila y Arellano decide organizar una expedición de castigo a territorio inglés en represalia por el decidido apoyo de estos últimos al pretendiente Enrique IV de Francia.

Dicha tarea le es encomendada al capitán Carlos de Amézquita, quien al mando de tres compañías de arcabuceros zarpó el 26 de julio de 1595 de Blavet en cuatro galeras (Capitana, Patrona, Peregrina y Bazana) pertenecientes a la escuadra de Pedro de Zubiaur. Tras recalar en Penmarch en demanda de provisiones, desembarcaron en Inglaterra en la Bahía de Mounts, en el extremo occidental de la península de Cornualles, el 2 de agosto.

En cuanto la flotilla apareció junto al puerto de Mousehole, las milicias inglesas, que aglutinaban a varios miles de hombres y eran la piedra angular de la defensa inglesa en caso de invasión de tropas españolas, arrojaron las armas y huyeron despavoridas ante la presencia de los Tercios españoles. 


En dos días los españoles camparon a sus anchas, saqueando y quemando las localidades de Mousehole, Paul, Newlyn y Penzance. También desmontaron la artillería de los fuertes ingleses y la embarcaron en las galeras. Sin ningún tipo de resistencia, solo hubo que contabilizar una baja en las filas españolas.

Antes de zarpar de nuevo se celebro una tradicional misa católica, prometiendo construir una iglesia después de que Inglaterra fuera derrotada.

Tras zarpar el 4 de agosto,  tuvieron un encuentro con un navío inglés que fue rápidamente hundido por la artillería española; este buque seguramente era una avanzada de las fuerzas al mando de Drake y Hawkins, que alertados por los sucesos en Cornualles, acudían en gran número para neutralizar a las naves españolas, pero que consiguieron ser eludidos por los españoles.



No terminaron los peligros, y el 5 de agosto, se toparon con una escuadra holandesa de 46 barcos de la que consiguieron zafarse no sin antes hundir dos buques enemigos. 

El 10 de agosto, Amézquita y sus hombres desembarcaron victoriosos en Blavet con un saldo de 20 bajas, todas ellas en la escaramuza contra los holandeses.


Esta expedición cumplió con su objetivo de castigo, sembrando el terror y el desconcierto en Cornualles. A raíz de este éxito, se puso de relieve la superioridad española en el Canal de la Mancha y la manifiesta debilidad de las tropas de tierra de Inglaterra.

Fuente| MundoHistoria




lunes, 27 de enero de 2014

Asedios, Cercos y Sitios de Gibraltar (XIII). 1704, el duodécimo asedio

Tras la captura anglo-holandesa de Gibraltar, los aliados franco-españoles, a primeros de septiembre de 1704, rápidamente preparan una contraofensiva, bajo el mando de Francisco Castillo Fajardo, Marqués de Villadarias, capitán general de Andalucía, quien marcha hacia el istmo con un heterogéneo ejército de unos 4.000 hombres. Allí montó campamento fuera de alcance de los cañones enemigos a la espera de refuerzos. El Marqués consigue reunir alrededor de 7.000 hombres, pero planea reunir una fuerza de al menos 12.000 antes de lanzar un asalto. Finalmente, se logra una fuerza de unos nueve mil efectivos, principalmente los correspondientes a los ejércitos de Andalucía y Extremadura a los que se añadirán unos tres mil soldados galos y varias piezas de artillería desembarcadas en Gibraltar al amparo de la flota al mando del general Cavane.

En la parte británica el Príncipe de Hesse-Darmstadt, que había tomado el control de Gibraltar después de su captura, estructuró una serie de defensas en torno a la roca y organizó a los 2.000 efectivos ingleses y holandeses bajo su mando para sostener las áreas vulnerables con relativamente pocos hombres, reforzando las defensas, emplazando estratégicos puntos artilleros, y construyendo a las puertas de la ciudad, en las zonas arenosas del istmo, una laguna unida a la bahía de Algeciras por una esclusa y un profundo foso con  el objetivo de impedir el paso de los sitiadores a la ciudad, todo ello confiando en resistir el mayor tiempo posible a la espera de refuerzos.

Defensas de Gibraltar tras la toma inglesa en 1704.
 Así, a finales de octubre, las fuerzas españolas emplazan su primera batería y comienzan a hostigar las defensas mas septentrionales, mientras que fuerzas galas intentan desembarcar infructuosamente en el puerto sufriendo un importante revés naval frente a la escuadra de Sir John Leake, que desde ese momento consigue el control naval efectivo sobre la bahía de Algeciras. 

En noviembre se lleva a cabo una incursión de unos 500 hombres al mando del coronel Figueroa con el objetivo de tomar posiciones en las alturas del peñón que termina con la aniquilación de la expedición. Por otra parte, a los pocos días, tropas al mando de Don Luis Solís y el marqués de Paterna rechazan un desembarco británico en el istmo.

Las trincheras españolas continuaban avanzando penosamente hacia la ciudad bajo el fuego gibraltareño y las inclemencias del tiempo, que se cobraban su tributo en vidas, enfermedades y deserciones.

El 7 de febrero de 1705, se ordena un ataque sobre la ciudad por una pequeña brecha en la muralla norte que se torna en auténtico desastre debido al intenso fuego defensivo de los ingleses, y a la falta de apoyo francés a las unidades españolas que encabezaban el ataque, dejando al menos 200 muertos en esta acción. Al día siguiente los sitiadores reciben desde Francia un refuerzo de 4000 hombres para continuar con el asedio.

También se envió al mariscal de Tessé  para hacerse hacerse cargo de las tropas. El marqués de Villadarias y algunos de sus generales no se toman nada bien esta imposición, y se retiran del campamento airadamente. El mariscal de Tessé planea conquistar la ciudad a base de ataques combinados desde tierra y mar, contando para ello con el marques de  Pointy y sus trece navíos de guerra. El 28 de febrero se inicia las operaciones, en donde los barcos bombardearon la ciudad de Gibraltar para intentar un posterior desembarco desde el sur, en la zona próxima a Punta Europa. Esta acción no obstante debió ser cancelada debido al temporal que se abatía sobre la zona.

Almirante John Leake (1656-1720) 
Como respuesta a los renovados bríos navales galos, aparece en escena un viejo conocido, el almirante Leake, quien zarpa de Lisboa en auxilio de Gibraltar el 6 de marzo con una flota de 40 buques. La flota francesa, al tener noticias de esta aproximación, entra en pánico, siendo su principal objetivo desde ese momento el de alcanzar cuanto antes aguas mediterráneas para no quedar acorralados en la bahía de Algeciras, donde son carne de cañon para su potente oponente. 

El desastre francés no había hecho más que empezar, puesto que los barcos en su apresurada huída, al pasar por Punta Europa fueron atacados por las baterías de la zona, y la escuadra inglesa, en las proximidades de punta Carnero, emprendió la persecución de los malogrados buques franceses consiguiendo capturar el Arrogant, Ardent y Marquis. Por otra parte, ante el hostigamiento británico el almirante Pointy manda quemar los buques Magnanime y Lis tras haber puesto a salvo sus tropas en Marbella.

Con semejante panorama, el mariscal de Tesse decide levantar el sitio de Gibraltar fijando no obstante tropas en la zona para mantener la posiciones españolas y someter la plaza a un bloqueo.

Este duro asedio, con una duración de ocho meses tuvo un coste humano aproximado de unos diez mil hombres de las tropas hispano-francesas.

Fuentes:



martes, 14 de enero de 2014

1747. La epopeya del "Glorioso"

Construido por Pedro Acosta en los astilleros de La Habana y puesto en servicio en el otoño de 1740 , el ‘Glorioso’ fue un navío de dos puentes y 70 cañones que en el verano de 1747 recibió órdenes de zarpar desde la Habana transportando cuatro millones de pesos en monedas de plata.

Colaboración en Que Aprendemos Hoy, sobre la aventura vivida en 1747 por el  navío el "Glorioso" y su tripulación, y que podéis leer AQUÍ.

Espero que lo disfrutéis.

domingo, 5 de enero de 2014

Feliz Noche de Reyes

Asedios, Cercos y Sitios de Gibraltar (XII). 1704, el undécimo asedio

La captura de Gibraltar, 1704
Casi 200 años después del último asedio, y 240 años después de que las tropas castellanas le arrebatasen definitivamente Gibraltar a los musulmanes, el undécimo sitio surgió en el contexto de la Guerra de Sucesión Española, en la que varias potencias europeas unieron sus fuerzas en 1702 para impedir la unificación de los tronos de España y Francia.

El 1 de noviembre de 1700 Carlos II, último rey de la dinastía de los Austrias, muere sin descendencia. El conflicto sucesorio desencadena la Guerra de Sucesión a la Corona española. En la misma se vieron involucradas las potencias europeas de la época, encabezadas por Inglaterra, Holanda y el Sacro Imperio Romano Germánico, que tomaron partido por el Archiduque Carlos de Austria, formando la  Gran Alianza de La Haya. En el otro bando, Felipe de Anjou, de la casa de los Borbones, nieto de Luis XIV, y que por tanto contaba con el respaldo de Francia.

Desde el inicio del conflicto, las fuerzas angloholandesas se muestran claramente superiores en el mar, aprovechando para acosar al tráfico, con la captura de galeones de Indias y el ataque a la flota de la Plata en la ría de Vigo, en la llamada batalla de Rande, en 1702. La flota angloholandesa por tanto campaba a sus anchas en el litoral peninsular. Sin embargo, tras el desembarco del pretendiente Carlos de Austria en Lisboa en 1704, las fuerzas navales buscan una base de operaciones en territorio peninsular desde la que apoyar eficazmente el avance carlista hacia el Este. Tras el fallido intento de Barcelona en el mismo 1704, y el antecedente fallido de Cádiz en 1702, la flota al mando del almirante británico George Rooke se fija en la estratégica y prácticamente desguarnecida plaza de Gibraltar, desde la que podían controlar el estrecho y por ende ambas vertientes marítimas.


En consecuencia, el 1 de agosto de 1704 la flota de Rooke entra en la bahía de Algeciras, con 61 buques de guerra, 25.000 marineros y 9.000 infantes, y una dotación artillera de 4.000 cañones. Gibraltar opone unas fortificaciones que aunque puestas al día un siglo antes, son inadecuadas frente a la potencia de la artillería moderna. La defensa cuenta con 100 cañones, la mayoría fuera de uso, y una dotación artillera de unos 100 soldados, a los que se unen milicias civiles hasta completar un exiguo panorama de 470 defensores, al mando del sargento mayor Diego de Salinas.

El último de Gibraltarcuadro de Augusto Ferrer-Dalmau
que retrata a Salinas delante del peñón.
La situación por tanto se muestra crítica para la defensa, y las esperanzas de refuerzos son escasas. El cabildo junto con los mandos Gibraltareños declaró su fidelidad a Felipe V, desencadenando los primeros movimientos ofensivos, con desembarco de tropas en diversos puntos y un intenso bombardeo naval en la madrugada del 3 de agosto que desencadena el pánico entre la población civil. Pese a un pequeño incidente al explotar la torre del puerto nuevo cuando es asaltado por fuerzas navales inglesas, finalmente las tropas bajo el mando del Almirante Byng toman como rehenes a una parte de los civiles y cercan la ciudad por el Sur.

Ante este desesperada situación, y tras cinco horas de un nuevo bombardeo, en la Plaza se iza la bandera parlamentaria. Tras negociarse la vuelta de los rehenes y la salida de las tropas con armas y bagajes, así como la salida de la población gibraltareña, el 4 de agosto de 1704 se realiza la entrega formal a la plaza al Principe de Hesse-Darmstadt, pasando Gibraltar con este acto a control austracista.

Sería posteriormente cuando George Rooke, apercibido de la increíble posición estratégica del enclave, nombró el peñón bajo soberanía de la reina Ana de Inglaterra, en lugar de bajo la soberanía del archiduque Carlos de Austria cuya causa pretendía representarDurante los 9 años siguientes tropas francesas y españolas intentarían sin éxito recuperar la plaza.






Podcast. Zafarrancho en La Órbita de Histocast

Sorprendente y extenso podcast a cargo de Histocast, Zafarrancho Podcast y La Órbita de Endor. Aunque a priori parezca extenso, superando las tres horas, y reconociendo no haber podido avanzar mas allá de un 75% del objetivo de escucha, no se hace pesado en absoluto.

No sé si cumple con su objetivo principal, creo que poner en valor las obras literarias y/o cinematográficas de hechos históricos contrastados, pero la verdad es que da lo mismo, porque cumple con la misión principal del entretenimiento, y gusta tanto si te gusta la Historia, la literatura, el cine, los podcasts o simplemente pasar un buen rato a cargo de una heterogénea pandilla compuesta por Juan Méndez, Coronel Kurtz(@Nathan_Kurtz), Esteban(@MachCinco), David(@DeividNagan), y Goyix (@goyix_salduero), pero sorprendentemente compenetrada desde el primer momento como si hubiesen hecho esto toda la vida. Y para rematar, un sonido excelente. 

Si han cometido un error, ha sido el de generar la expectativa de futuras colaboraciones en este formato, porque desde luego yo me he quedado con ganas de más, y eso que no he terminado con el primero...

Lo podeis escuchar aquí: